- CAPTREN se sitúa en el sur de Chile.
- La historia es inolvidable
Hablar de nuevas voces en el circuito literario chileno resulta difícil. El medio es pequeño y está regulado en gran parte por la “INDUSTRIA” (comillas y mayúsculas) que, como decía Ricardo Martínez, profesor de letras, hace unos días en instagram, pareciera minar la creatividad. Si alguien escribe o crea algo diferente y es aceptado por el público, se replica hasta el cansancio, hasta convertirlo en producto. Sucede en todas las artes. Por lo mismo y aquí voy a auto citarme (sí, el ego siempre presente)
“Pocas veces surgen en el circuito literario nuevas plumas que conmuevan. Unas pocas, aquellas que no se dejan llevar por la moda y obedecen sólo a lo que dicta el interior, suelen ser la excepción. Y cuando una de esas llega a nuestras manos, nos felicitamos por la suerte de que nos haya encontrado. Captren, de Beatriz G. Fulle es serendipia pura.
Y en este momento, es bueno agradecer la existencia de editoriales como Cuarto Propio que eligen la mejor literatura, en vez de elegir la moda.
CAPTREN (Palabra en Mapuzungun. Dos significados: lugar de encuentro /bosque pequeño según cuenta la autora), es una novela ambientada en el sur de Chile, en los años de dictadura y nos abre una puerta hacia el país que muchos desconocemos. Bien vale aclarar que la violación de los derechos humanos está presente, no es el tema principal, forma parte del escenario que acoge a la trama y nos permite recordar, en una capa diferente, cómo esos años atravesaron toda la historia del país.
De la mano de Margarita Bascuñán, su protagonista, comprendemos la vocación de quienes se dedican a formar seres humanos en un sistema tan diferente al que conocemos los que vivimos en la ciudad y a la vez tan rico en comunidad, naturaleza y crecimiento interior. Una realidad que incluía, en los ochenta y probablemente aún en algunas regiones aisladas, hacerse cargo de la educación sin los estudios necesarios, sólo con la intuición y la licencia de IV Medio.
Y aquí me detengo en el personaje de Marga. No es un nombre solamente, no es un personaje al azar, es una persona viva dentro de la novela. Si viajáramos a alguna localidad desconocida al sur de Chile, aún nos encontraríamos con varias Margaritas. Probablemente lo es porque su autora pasó nueve años en el sector como asesora de procesos pedagógicos.
Así, este personaje es una mujer que tiene mucho de Gabriela Mistral, a quien admira (igual que su autora) y comprende que la escuela es un punto de encuentro, el corazón de la comunidad de CAPTREN.
El viaje comienza con la fiesta de despedida y jubilación de Margarita. El conflicto actual se devela entonces: deberá abandonar la casa y el lugar en el que aprendió a vivir. A partir de ahí, un álbum de fotos regalado por su hija será la excusa para recordar todo lo sucedido en ese hogar que le duele dejar. Entonces el lector comienza a vivir con ella el crecimiento de sus hijos, su relación de pareja, el viaje, la conversión de señora a profesora, la atención a las dificultades de sus alumnos, el aprendizaje propio de las costumbres del pueblo mapuche y el amor que la guía en todo momento.
Pg. 71
“Un día, una de las mujeres mayores, en lugar de narrar, cantó y lo hizo en su lengua. Me conmovió y abracé a mi guagua con una emoción desconocida. Todavía hoy recuerdo esa tibieza que me recorría desde los pies, parecía venir de la tierra, era algo que no había experimentado nunca. Estaba tan ensimismada, que no me di cuenta de que Laura y Lolo lloraban abrazados.”
Ellos, Laura, Lolo y el abuelo mapuche también son personajes entrañables. La diferencia de relación de Marga con sus hijos es un punto que interesa desde la mirada de la verosimilitud. Por otra parte, Mateo será inolvidable (spoiler aparte)
Marga no es perfecta. Tampoco el resto de los personajes. Por ello la novela CAPTREN es tan humana. En ella hay dulzura, emoción, dolor y amor, historia por supuesto.
La trama es diferente a lo que conocemos y el lenguaje utilizado por Beatriz, cuidado y elegante, permite que la historia fluya sin problemas. Su estructura, dividida en presente y pasado en cada capítulo, hacen del texto un placer de encuentros y sentimientos en una atmósfera muy bien lograda.
Una novela como CAPTREN está condenada a trascender. Felicitaciones querida Bea y que el éxito permita a mucha gente conocer tu hermosa forma de escribir y conectarte con el mundo.
Mary Rogers G.




